sábado, 7 de mayo de 2011

El circo

Foto: Pan y Circo de Saul Landell

El circo de Alfonso Montilla

El circo electoral ha comenzado.
Hay títeres, payasos, marionetas,
Bufones de la Corte del pasado
Y artistas en el cambio de chaqueta.

Es época de mítines y fotos;
Al menos mientras dure la campaña,
Que luego, cuando ya se emita el voto,
Saldrán a relucir esas patrañas.

Hay poco domador y mucha fiera,
Y fieras que resultan indomables.
Algún funambulista, que aunque quiera,

Su arte no resulta practicable.
Hoy día no es el circo lo que era,
Pues ya ni se respeta al respetable.

viernes, 6 de mayo de 2011

Resolución


Foto: El amor está que se sube por las paredes de autor desconocido.

Resolución de Gil de Biedma

Resolución de ser feliz
por encima de todo, contra todos
y contra mí, de nuevo
-por encima de todo, ser feliz-
vuelvo a tomar esa resolución.

Pero más que el propósito de enmienda
dura el dolor de corazón.

lunes, 2 de mayo de 2011

La vida es sueño

Foto: La vida es sueño de Bryter Later

A mi gran compañera del alma (y no son meras palabras), Marié.


La vida es un sueño por Benny More


Letra: La vida es un sueño de Rafael de Paz

Después que uno viva veinte desengaños
¡Qué importa uno más!
 Después que conozcas la acción de la vida
no debes llorar.

 Hay que darse cuenta que todo es mentira,
que nada es verdad

 Hay que vivir el momento feliz,
hay que gozar lo que puedas gozar
porque sacendo  la cuenta en total, 

la vida es un sueño y todo se va, se va.

La realidad es nacer y  morir.
¿Por qué llenarnos de tanta ansiedad?
Todo no es más que un eterno sufrir
y el mundo está hecho de infelicidad.




Soliloquio de Segismundo en La vida es Sueño de Pedro Calderón de la Barca

Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

domingo, 1 de mayo de 2011

Ernesto Sábato

Foto: Ernesto Sábato de Daniel Morozinski

Todo el que me conoce sabe lo que significa para mí este hombre y su novela Sobre Héroes y tumbas así que hoy no me busquéis porque estoy de entierro en el club de Defensores de Santos Lugares, cerca de Buenos Aires.

Noticia Preliminar
Las primeras investigaciones revelaron que el antiguo Mirador que servía de dormitorio a Alejandra fue cerrado con llave desde dentro por la propia Alejandra. Luego (aunque, lógicamente, no se pueda precisar el lapso transcurrido) mató a su padre de cuatro balazos con una pistola calibre 32. Finalmente, echó nafta y prendió fuego.
Esta tragedia, que sacudió a Buenos Aires por el relieve de esa vieja familia argentina, pudo parecer al comienzo la consecuencia de un repentino ataque de locura. Pero ahora un nuevo elemento de juicio ha alterado ese primitivo esquema. Un extraño "Informe sobre ciegos", que Fernando Vidal terminó de escribir la noche misma de su muerte, fue descubierto en el departamento que, con nombre supuesto, ocupaba en Villa Devoto. Es, de acuerdo con nuestras referencias, el manuscrito de un paranoico. Pero no obstante se dice que de él es posible inferir ciertas interpretaciones que echan luz sobre el crimen y hacen ceder la hipótesis del acto de locura ante una hipótesis más tenebrosa. Si esa inferencia es correcta, también se explicaría por qué Alejandra no se suicidó con una de las dos balas que restaban en la pistola, optando por quemarse viva.

[Fragmento de una crónica policial publicada el 28 de junio de 1955 por La Razón de Buenos Aires.]


Así comienza la historia de Martín y Alejandra.