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lunes, 6 de diciembre de 2010

La ingenua, Ferdinan Léger

Cuadro: Mujer con gato (1921), Fernand Léger




Letra de la canción Brave Margot, George Brassens
Letra de la canción traducida al español.

Margoton, la jeune bergère,
Trouvant dans l'herbe un petit chat
Qui venait de perdre sa mère
L'adopta...
Elle entr'ouvre sa collerette
Et le couche contre son sein.
C'était tout c'quelle avait, pauvrette,
Comme coussin...
Le chat, la prenant pour sa mère,
Se mit à téter tout de go.
Ému', Margot le laissa faire...
Brav' Margot !
Un croquant, passant à la ronde
Trouvant le tableau peu commun,
S'en alla le dire à tout l'monde,
Et, le lendemain...

Quand Margot dégrafait son corsage
Pour donner la gougoutte à son chat,
Tous les gras, tous les gars du village,
Étaient là, la la la la la la...
Étaient là, la la la la la...
Et Margot, qu'était simple et très sage,
Présumait qu'c'était pour voir son chat
Qu'tous les gars, tous les gars du village,
Étaient là, la la la la la la...
Étaient là, la la la la la...

L'maître d'école et ses potaches,
Le mair', le bedeau, le bougnat,
Négligeaient carrément leur tâche
Pour voir ça...
Le facteur, d'ordinair' si preste,
Pour voir ça, ne distribuait plus
Les lettres que personne, au reste,
N'aurait lues...
Pour voir ça (Dieu le leur pardonne !)
Les enfants de choeur, au milieu
Du saint sacrifice, abandonnent
Le saint lieu...
Les gendarmes, mêm' les gendarmes,
Qui sont par natur' si ballots,
Se laissaient toucher par les charmes
Du joli tableau...

Mais les autr's femm's de la commune
Privé's d'leurs époux d'leurs galants,
Accumulèrent la rancune,
Patiemment...
Puis un jour, ivres de colère,
Elles s'armèrent de bâtons
Et, farouch's, elles immolèrent le chaton...
La bergère, après bien des larmes,
Pour s'consoler prit un mari
Et ne dévoila plus ses charmes
Que pour lui...
Le temps passa sur les mémoires,
On oublie l'événement,
Seuls des vieux racontent encore
À leurs p'tits enfants

sábado, 1 de mayo de 2010

La lectora de cartas, Johannes Vermeer


Cuadro: Johannes Vermeer, Mujer de azul leyendo una carta (1662-1664)


Lyrics: Nancy Griffith, Once in a very Blue Moon

I found your letter in my mailbox today
You were just checkin' if I was okay
And if I miss you, well, you know what they say ...

just once ... in a very blue moon
just once in a very blue moon
just once ... in a very blue moon
and I feel one comin' on soon

No need to tell me, you'd like to be friends
and help me get back on my feet again
If I miss you at all ... it's just now and then

just once ... in a very blue moon
just once in a very blue moon
just once ... in a very blue moon
and I feel one comin' on soon

There's a blue moon shinin'
when I am reminded of all we've been through
Such a blue moon ... shinin'
Does it ever shine down on you?
You act as if it never hurt you at all
Like I'm the only one who's gettin' up from a fall
Don't you remember?
Can't you recall?

just once ... in a very blue moon
just once in a very blue moon
just once ... in a very blue moon
and I feel one comin' on soon ... just once ... in a very
... blue moon


Vermeer no es valorado especialmente por la originalidad de sus temas, de hecho era frecuente (en Vermeer y en otros pintores de la época), copiar los temas de otros colegas e, incluso, las composiciones. El tema de este cuadro, la carta, no es, por tanto, original, pero no por ello nos resulta menos atractivo.

Cuando vemos un cuadro en el que aparece una carta, uno de los primeros análisis que abordamos es deducir por el contexto cuál es su contenido. Y es, precisamente, la imposibilidad de conocerlo, una de las razones por las que el tema nos resulta tan seductor.

Y ¿cuál es el contexto? Aparentemente, estamos ante una joven mujer embarazada. Pero sólo aparentemente porque sabemos que el embarazo no es un tema recogido en la pintura barroca holandesa, ni siquiera cuando constituye el tema central, como en las visitaciones y anunciaciones de la pintura religiosa. Ese abultado vientre es, simplemente, una silueta estéticamente atractiva para la época, es decir, el reflejo de una moda.

Eso elimina la romántica idea de de que la carta tenga relación con su estado. ¿Será, pues, una carta de amor? Pudiera ser ya que podemos hacer que su contenido sea el que se nos antoje. Sin embargo, las posibilidades, si queremos ajustarnos a la realidad, no son muchas. El intercambio de misivas por motivos sociales, familiares o de negocios era corriente y, sin embargo, las cartas de amor no estaban del todo bien vistas en una sociedad puritana como la holandesa. Además, las cartas podían ser utilizadas como prueba legal en caso de juicio por incumplimiento de promesa (compromiso matrimonial) o infidelidad. Escribir una carta de amor conllevaba, pues, demasiados riesgos.

¿Nos habla el mapa de la pared de un viajero en contacto con su familia? Puede ser, pero los mapas son uno de los motivos compositivos y decorativos más frecuentes y lo más probable es que carezcan de valor simbólico. Por otra parte, podría ser una manera de conjurar una posible frustración de Vermeer que, con 11 hijos que alimentar, nunca disfrutó de alegrías económicas que le permitieran viajar. De hecho, sólo salió de Delft una vez en toda su vida y fue para asistir a un pleito. Claro que eso sí que es suponer.
En otros cuadros similares, sí encontramos posibles símbolos iconográficos: un plato con manzanas (Eva), una cortina a medio descorrer (un secreto desvelado). En éste, en cambio, sólo tenemos la expresión de un rostro, su boca entreabierta. ¿Preocupación?, ¿sorpresa? ¿O un simple movimiento de labios en el esfuerzo de la lectura?

Todo es un misterio al cual contribuye la iluminación. Esa luz fría cuya procedencia intuimos (el pintor no ha querido mostrarnos la ventana en esta ocasión). Un misterio que podría inspirar, como ocurrió con su cuadro más famoso, La joven de la perla, una cautivadora historia de amor.



Fuentes:

lunes, 19 de abril de 2010

La seductora, John Singer Sargent


Cuadro:Lady Agnew (1982), Jonh Singer Sargent



Estamos ante el retrato de Gertrude Vernon, encargado por su esposo (10 años mayor que ella), Andrew Noel Agnew, barón de Lochnaw (Galloway, Escocia) a John Singer Sargent.

Lo que más me atrae de él –y me atraen bastantes cosas- es la fuerza de la modelo, capaz de llenar con su sola presencia la habitación a la que no tenemos acceso. Ella es, a mi parecer, una de esas mujeres fuertes a las que los hombres con frecuencia tienen miedo.

Aunque sería lógico pensar que ha sido idealizada por el pintor -al fin y al cabo nadie puede vivir de vender retratos incómodos para el retratado-, esta mujer, estoy segura, poseía
un atractivo propio.

Su dominio de la escena es absoluto. Su porte regio se manifiesta por la rigidez relajada de la postura. Las piernas cruzadas, la espalda descentrada en el respaldo insinúan relajación, pero ésta es tan solo aparente. La rigidez se muestra en el estiramiento de su espalda y la ligera inclinación de la cabeza hacia abajo. Si observamos el cuadro por mitades, nos daremos cuenta del doble mensaje no verbal de su cuerpo. Por un lado, los labios sonrientes y una mano cómodamente abandonada sobre el regazo, sosteniendo una sencilla flor, nos dicen que se siente cómoda. Por otra parte, la otra mano sujetando uno de los bordes del sillón, nos habla de cierta tensión. ¿Y la ceja arqueada? ¿Podría ser una sutil respuesta a una insinuación?

Lady Agnew es, sin duda, una mujer bella, bella y joven y, por su magnetismo, diría que muy inteligente. Sin duda el artista se siente atraído hacia ella. Pero... ¿y ella? Ella posa fijamente su mirada en el artista, con una seguridad pasmosa. Nadie duda de que controla la situación. Es una mujer crecida al saberse admirada, atractiva a través de la mirada de artista, atractiva por tanto para el espectador.

Sabemos que Sargent, pianista además de pintor, solía interpretar para sus modelos piezas al piano. No me resulta difícil imaginarla en su estudio posando para él. Ella feliz al ser admirada. Él encantado de admirarla. Y, de tanto en tanto, interpretándole alguna pieza de Fauré, su gran amigo.



Foto: Estudio del artista en el Boulevard Bethier

Fuente: Natasha Wallace, Lady Agnew of Lochnaw, JSS Virtual Gallery, 1998-2002>

sábado, 10 de abril de 2010

La desolada, Edward Hopper


Cuadro: Edward Hopper, Habitación de hotel (1931)




Lyrics: Amy Winehouse, Back to Black

He left no time to regret
Kept his dick wet
With his same old safe bet
Me and my head high
And my tears dry
Get on without my guy
You went back to what you knew
So far removed from all that we went through
And I tread a troubled track
My odds are stacked
I'll go back to black

We only said good-bye with words
I died a hundred times
You go back to her
And I go back to.....

I go back to us

I love you much
It's not enough
You love blow and I love puff
And life is like a pipe
And I'm a tiny penny rolling up the walls inside

We only said goodbye with words
I died a hundred times
You go back to her
And I go back to

Black, black, black, black, black, black, black,
I go back to
I go back to

We only said good-bye with words
I died a hundred times
You go back to her
And I go back to

We only said good-bye with words
I died a hundred times
You go back to her
And I go back to black



La tristeza puede alcanzar grados insospechados. Lo que ocurre es que la mayoría de nosotros nos tomamos serias molestias en disimularla. Es al enfrentarnos con la soledad cuando se desata. Libres de testigos, despojados de todo lo accesorio, se descorcha la nada que a veces albergamos.

Ella todavía no puede comprender el contenido de la carta. La ha leído y vuelto a leer. Tantas veces que hasta podría recitarla. Sentada en la cama aún sin deshacer, la sostiene en las manos incapaz de saber cómo continuar. Las palabras que la han conducido a ese fría habitación de hotel bailan en su mente sin dejarla pensar.

No podemos saber quién es. Su cara queda oculta por las sombras. O puede, quizás, que no queramos reconocerla.

No se puede pintar mejor el desamparo, la incomunicación. Sombras intensas, colores planos, formas geométricas, se confabulan para crear una angustiosa atmósfera de desolación.




(Es recomendable pinchar la imagen -pulsando Ctrl al mismo tiempo- para ver el cuadro con todo detalle y escuchar la canción)

viernes, 2 de abril de 2010

La separada, Lucien Freud


Cuadro: Girl with a white dog (1952) by Lucian Freud


Lyrics: Amanda Seyfried, Little House
I love this place
But it's haunted without you
My tired heart
Is beating so slow
Our hearts sing less
Than we wanted
We wanted
Our hearts sing 'cause
We do not know
we do not know

To light the night
To help us grow
To help us grow
It is not said
I always know

You can catch me
Don't you run
Don't you run
If you live another day
In this happy little house
The fire's here to stay

To light the night
To help us grow
To help us grow
It is not said
I always know

Please don't make a fuss
It won't go away
The wonder of it all
The wonder that I made
I am here to stay

I am here to stay

Stay

El nieto de Sigmund Freud, Lucien, huyendo de los nazis, se trasladó a Inglaterra con su familia en 1933, y desde entonces -creo-, vive allí. Rebelde en la escuela, incapaz de soportar la rutina, no pudo, como es fácil de comprender, someterse a las exigencias del matrimonio. Así pues, los suyos (dos) se fueron al garete.

La modelo de este cuadro es Kathleen Garman, su sobrina y primera esposa. El cuadro fue pintado el mismo año en que Lucien inició un affair con la que, un año más tarde (1953), sería -no por mucho tiempo- su segunda mujer, Caroline Blackwood.

La mano de “Kitty “reposa sobre su corazón haciendo prácticamente desaparecer su pecho -¿o es el corazón el que le ha desaparecido? Su expresión ida nos habla de una profunda soledad apenas aliviada con la presencia adormecida de su perro. El pintor nos la presenta desde arriba, lo que añade distancia a la falta de comunicación visual que, en cambio, sí mantiene con el animal.

Ella se quedó con sus dos hijas. Él tuvo unos cuantos hijos más (alrededor de 40).

(Es recomendable pinchar la imagen -pulsando Ctrl al mismo tiempo- para ver el cuadro con todo detalle y escuchar la canción)

jueves, 1 de abril de 2010

La recién casada, Joaquín Sorolla

Cuadro: Joaquín Sorolla, Desnudo femenino (1902)



Lyrics: Joshua Radin y Schuyler Fisk, Paperweight

Been up all night staring at you
Wondering what's on your mind
I've been this way with so many before but this feels like the first time

You want the sunrise to go back to bed
I want to make you laugh

Mess up my bed with me
Kick off the covers
I'm waiting
Every word you say I think I should write down
Don't want to forget come daylight

Happy to lay here
Just happy to be here
I'm happy to know you
Play me a song
Your newest one
Please leave your taste on my tongue

Paperweight on my back
Cover me like a blanket

Mess up my bed with me
Kick off the covers
I'm waiting
Every word you say I think I should write down
Don't want to forget come daylight

And no need to worry
That's wasting time
And no need to wonder what's been on my mind
It's you
It's you
It's you

Every word you say I think I should write down
Don't want to forget come daylight

And I give up
I let you win
You win 'cause I'm not counting

You made it back to sleep again
Wonder what you're dreaming

Durante la última exposición de Sorolla en Madrid, descubrí este hermoso retrato, uno más de Clotilde García del Castillo, la esposa de Joaquín Sorolla. La había visto de mil maneras, en la playa, en su jardín, paseando, sentada, vestida de fiesta o con sombrero, la había visto recostada pero, aquel día, me impresionó verla tumbada. Al pasar por delante de este enorme lienzo, me quedé hechizada por la magia del momento que Sorolla captó casi fotográficamente.

El instante es tan íntimo que hasta da pudor pararse a observarlo. La presencia del esposo es evidente, no sólo por su rastro en las arrugas de la cama, sino por la mirada que la contempla. La novia, en sábanas de seda, tiene aún el vestido de boda a sus pies, pero la luz que la ilumina no es la luz nocturna. La noche ya ha pasado y ella, que se muestra satisfecha con su nueva situación, mira embelesada lo único que lleva encima, su anillo de bodas.

Joaquín Sorolla conoció a "Clota" cuando eran adolescentes y ya nunca se separaron porque, cuando él murió, ella vivió acompañada de su ausencia.



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