domingo, 26 de julio de 2009

La catedral de Chichester

Fotos: Exteriores y bóveda de la catedral de Chichester, Julius y eMi

"Lo que sobrevivirá de nosostros es el amor"

Philip Larkin, Una tumba en Arundel


En la bellísima catedral de Chichester, con más de 900 años de antiguedad, se encuentran algunas interesantes piezas de arte contemporáneo. La más destacable es quizás esta vidriera de Marc Chagall, instalada en 1978 e inspirada en el salmo 150 del Levítico.


Fotos: Chagall's Window, Julius


Let everything that has breath praise the Lord
Let every creature under God's sun praise the Lord
Let all the mountains, let all the valleys
Let all the hillsides sing of His glory
Let everything that has breath praise the Lord
Israel had a war to fight but the Lord showed them the secret
He said the battle this day is mine, but you must listen how to do it
Put your singers first in front of the rest
Let them praise and sing to me
And you will see the salvation of your God
And watch your enemies flee
Paul and Silas were thrown in jail
For preaching the gospel of Christ
Though in chains they praised His name singing songs in the night
Just then an earthquake shook the place and the chains and the doors were loosened
Then the jailer ran in scared to and that day he found salvation

(Letra de una canción gospel basada en en Salmo 150)

También contemporáneos son dos tapices de colores brillantes, uno de John Piper y otro, menos famoso, pero, en mi opinión, más espectacular de Úrsula Benker-Schirmer.



Mención aparte se merece este relieve en una jamba de la puerta principal (bueno, algún día será considerado como se merece).


Sin embargo, una de las piezas que más me gustó es la tumba de Richard Fitzalan Earl of Arundel y su esposa Eleonor, que inspiró el bello poema de
Philip Larkin (An Arundel Tomb)
.


Foto: Detalle del sepulcro de Arundel, Julius


Foto de autor desconocido (tomada de Wipedia)


viernes, 24 de julio de 2009

miércoles, 22 de julio de 2009

La sonrisa de David Helfgott


Foto: David Helfgott con su esposa, Gillian, poco antes de casarse en 1984




"You know, it's very-very important that you have a smile on your face. Always be happy, happy, happy!"

David Helfgott

Desde que en 1997 vi la película Shine, quedé prendada de este concierto para piano nº3 que Rachmaninov compuso hace ya un siglo. Según los expertos, es uno de los conciertos más endiabladamente difíciles que un pianista pueda interpretar. No me habría sorprendido que llevara a la locura a David Helfgott, pianista cuya vida queda reflejada en esa película, dirigida por el también australiano Scott Hicks. Sin embargo, en contra de lo que refleja la película, ni el concierto, ni su "despótico" padre provocaron la enfermedad de David Helfgott. Parece, según señala su hermana Margaret en su obra Out of Tune, que se trata de una enfermedad genética heredada de una tía.

Helfgott significa "Con la ayuda de Dios", pero David se encontró con la ayuda de Gillian, su segunda esposa, con la que comparte su vida en la actualidad. Gillian, aunque no le curó su enfermedad, le devolvió el placer de tocar después de más de una década separado del piano por recomendación médica. ¿Cuál es su enfermedad? Parece una variante de autismo, pero nadie lo sabe con seguridad. Todo indica que, a pesar de su dificultad para verbalizar -repite las palabras y habla muy deprisa como si fuera hiperactivo-, es perfectamente consciente de lo que le rodea.

Todavía hoy, sigue dando conciertos y deben ser muy especiales, o al menos eso es lo que se deduce de los comentarios realizados por la gente que ha tenido la fortuna de asistir a alguno de ellos. Es frecuente que se equivoque, se salte sistemas completos de la partitura, se levante después de cada pieza para saludar
y dar la mano al público desde el mismo escenario, además de hablar consigo mismo y tararear las piezas mientras las toca; pero, nada de eso frena las pasiones que despierta en su audiencia. Algunos críticos musicales sólo se explican tanto éxito por la atracción que provoca la combinación de locura y genialidad. Y, lo que es peor, acusan a su esposa de explotar el tirón mediático aprovechando la popularidad de la película. Sin embargo, hay algo que me libra de juzgar mal a Gillian. Por lo visto, David Helfgott exhibe permanentemente una gran sonrisa.



Página oficial de David Helfgott

Su biografía en la Wikipedia


Vuelvo a publicar esta entrada porque acabo de recibir un email de Gillian Helfgott contestando a otro que le había enviado yo para que supieran de este post. Me ha parecido un detalle tan lindo que he querido compartirlo con vosotros.

Gillian Helfgott para usuario
mostrar detalles 05:17 (hace 5 horas) Responder


Dear eMilia

Thank you for your email and kind words, and we do hope that at some time in the future we will get to Spain again for David to perform

We were very touched that you had put the photo of the two of us on the web.

With warmest greetings.

Gillian and David


martes, 21 de julio de 2009

Vestidos de domingo

Foto: Vestido de domingo, eMi


Allá por el s. IV, Constantino cambió el día de descanso obligatorio, que los judíos disfrutaban el sábado, al domingo. Quedó prohibido trabajar ese día y, desde entonces, se convirtió en una jornada dedicada a cultivar la religiosidad.

Cuando yo era pequeña, las madres nos solían vestir con nuestras mejores galas para ir a misa de domingo. Después, al salir de la Iglesia, quienes vivían en una localidad mediana o pequeña, paseaban por la calle Mayor o alguna otra calle principal, con el fin de ver y, sobre todo, dejarse ver. En Madrid, en cambio, los domingos soleados, eran los propicios para tomar el vermut con los vecinos, mientras que nosotros,  la chiquillería, pese a las aseguradas reprimendas, ensuciábamos nuestros primorosos vestidos.

Hoy, los días de guardar siguen siendo sagrados, pero por diferente motivo. Son los únicos días en los que desconecto el despertador y lo último que deseo es tenerme que poner "ropa de domingo". Adoro quedarme en casa sin hacer nada de provecho o bien salir a no hacer nada... de provecho.

Aquellos días de domingo, de agua de colonia, zapatos de charol y cintas en el pelo, pertenecen a un pasado, que, más que pasado, es ya otra vida.

lunes, 20 de julio de 2009

The Party, Blake Edwards

El Guateque es una de esas películas que no te dejan indiferente. O te partes de la risa con ella o sales del cine con cara de "pero-esto-qué-es". Obviamente, pertenezco al primer grupo, de hecho, lloré tanto con ella, que merece estar en este apartado de "Películas que disfruté llorando". Vista 40 años después, reconozco que no es tan hilarante como la recordaba. En cambio, me identifico, ahora más que nunca, con el protagonista, un menos que mediocre actor hindú -interpretado por el inefable Peter Sellers. Su desubicación en una fiesta de ricos americanos me recuerda mi propio "descoloque" cuando se juntan muchas personas cuyo nexo común es prácticamente ninguno.
Peter Sellers nació en Southsea, en 1925, en esta casa, casi por casualidad.
Foto: Peter Seller's birthplace, eMi


Murió en julio de 1980, año en que fallecieron entre otros:

Enero: Cecil Beaton, fotógrafo
Febrero: Leslie Welch, el "hombre memoria"
Marzo: Jesse Owens, atleta
Abril: Alfred Hitchcock, director de cine y Jean Paul Sartre, filósofo
Mayo: Tito, Presidente de Yugoslavia
Junio: Henry Miller, escritor
Julio: Shah de Iran
Noviembre: Steve McQueen, actor y Mae West, actriz
Diciembre: John Lennon, "Beatle"


sábado, 18 de julio de 2009

Stonehenge

Foto: Stonehenge, Julius

Cuadro: Stonehenge, William Turner (c.1825-1828)


En el siglo XIX Stonehenge se convirtió en una obsesión para todo tipo de artistas. Estas enigmáticas ruinas fueron estudiadas e inspiraron a un gran número de escritores y todo tipo de artistas.

Entre las obras literarias en las que aparece Stonehege, quizás el texto más famoso es el de Thomas Hardy, cuando, al final de Tess of the D'Ubervilles (1891) se describe el lugar al que llegan por casualidad los protagonistas, Angel and Tess, en su huida.



Edgar Allan Poe escribió, Stonehenge, la danza del gigante, fiel reflejo de lo que puede verse aún hoy:


El apilamiento denominado Stonehenge es un conjunto de piedras verticales y horizontales en la planicie de Salisbury, en Inglaterra, al que se considera vestigio de un antiguo templo druídico. Dada su singularidad, y considerando el misterio de su origen y localización, ha despertado más sorpresa y curiosidad que cualquier otra reliquia antigua de la Gran Bretaña.

Se encuentra situada cerca de dos millas justo al oeste de Amesbury, y a siete al norte de Salisbury, en Wiltshire. Cuando se le ve a distancia, parece un objeto pequeño e insignificante, pues su volumen y su perfil se pierden en el extenso espacio que lo rodea; incluso cuando se le examina más cercanamente, no logra llenar las expectativas de quien lo visita con exagerada predisposición. Para apreciar esta maravilla británica debe vérsele con la mirada del artista y contemplársele con un intelecto provisto del conocimiento histórico y arqueológico.

Stonehenge, a pesar de lo mucho que se ha dicho en sentido contrario, es completamente distinto a cualquier otro monumento de los que hoy quedan en Europa. Muchas de sus piedras han sido cortadas en escuadra o talladas como por arte; y encima del círculo externo se han colocado series continuas de bloques cuadrangulares que se superponen a los bloques verticales y dejan ver hendiduras y dentelladas, o cavidades regulares en los bloques transversales, que proyectan rasgos sobre los perpendiculares. Casi todos los demás ejemplos de círculos druídicos están hechos de piedras en bruto no talladas, y no están encimadas.

Nuestro grabado representa la actual apariencia de Stonehenge -un confuso montón de piedras enhiestas y caídas. Su disposición original, sin embargo, puede ser rápidamente captada. Por la situación y la condición de las que aún están en pie, y por los elementos que yacen caídos, estamos en posibilidad de juzgar el número y el sitio de las que han sido removidas.

El conjunto consiste en dos hileras circulares y otras dos filas o líneas curvas de piedras, cuyas formaciones y posiciones pueden inferirse fácilmente. Las piedras transversales o superpuestas yacen alrededor en un orden continuo del círculo exterior, y cinco bloques similares están encima de otros diez de la tercera hilera. El conjunto está rodeado por una acequia y un montículo de tierra, comunicados por otras tres piedras. El promontorio no excede los quince pies de altura y está en el exterior de la acequia. Esta línea circular parece tener una afilada entrada por el lado noreste, que está claramente señalada por sendos bancos y acequias, y ha sido denominada La Avenida. Al aproximarse a Stonehenge por esta dirección, nos topamos primeramente con una inmensa piedra sin labrar llamada El talón del fraile, que ahora se encuentra inclinada y mide aproximadamente diez y seis pies de altura. Justo al empezar el promontorio yace otra piedra en el suelo, mide veintiún pies y dos pulgadas de largo, y se localiza a unos cien pies de la piedra antes mencionada, a la misma distancia hacia afuera del círculo extremo. Cada megalito superpuesto en este círculo presenta dos hendiduras visibles correspondientes a dos bordes en la parte superior de cada bloque vertical. Las superpuestas se juntan así para formar una serie continua de arquitrabes. Las piedras del círculo interno son mucho más pequeñas e irregulares que las del externo. Dentro de estos dos círculos hay dos hileras internas de piedras, una de las cuales constituye la porción más grande de Stonehenge. Cada fila está integrada por cinco diferentes trilitos -un trilito consiste en una piedra transversal encima de dos verticales. El desarrollo aquí parece ser el mejor. La fila interior llama inmediatamente la atención y está integrada por diecinueve piedras verticales sin ninguna sobrepuesta transversalmente, e inclinadas todas de manera piramidal. La más perfecta de ellas mide siete pies y medio de altura. La Piedra del Altar, como normalmente se le llama, yace al ras de la tierra y serviría como tal en el templo. El número total de piedras del que se componía Stonehenge era, según el plano y los cálculos del Dr. Smith, de ciento veintinueve. Algunas de éstas eran de arenisca compacta y otras de arcilla fina, entremezcladas con arena negra, feldespato, cuarzo, clorita, algo de esquisto de silicio o esquisto de argilácea, y algo del llamado cuerno rocoso. La Piedra del Altar es de caliza gris.

Respecto de la historia de estos extraordinarios monumentos existen pocos antecedentes confiables. El recuento más antiguo lo consigna Nenio, quien vivió en el siglo octavo y afirmaba que los megalitos fueron erigidos por los bretones para rememorar una masacre que tuvo lugar en ese punto. Las Tríadas Históricas de Gales refieren su origen a la misma causa. Camden llama demencial a la estructura, pero no dice nada para avalar su observación. Los autores modernos han sido profusos en la especulación, pero nada más. La opinión general parece estar a favor de un templo druídico. El reverendo James Ingram supone que ha sido un cementerio pagano. Los comentarios de Borlase señalan que el trabajo de Stonehenge debe de haber sido producto de una nación grande y poderosa, y no de una comunidad limitada de sacerdotes. La grandeza del diseño, la lejanía de los materiales, la prolijidad con la que necesariamente debieron asistir tales empresas, todo demuestra que una construcción como ésa era fruto de la paz y la religión. Bryant, cuya autoridad consideramos superior a cualquiera, desacreditó por completo la teoría druídica.

Pueden permitírsenos concluir este breve artículo con un extracto del historiador griego Diódoro Sículo, y dejamos la aplicación del pasaje al criterio o la imaginación de nuestros lectores:

Entre los autores de la antigüedad, Hecateo y algunos otros relatan que hay una isla en el océano, frente al Redaño Céltico, cuya dimensión no es inferior en tamaño a Sicilia, que queda hacia el norte y fue habitada por hiperbóreos, que son llamados así porque viven más allá del viento del norte. La tierra es excelente y fecunda, y la cosecha se recoge dos veces al año. La tradición dice que Latona nació aquí y, por consiguiente, Apolo fue adorado antes que cualquier otra deidad. A él también está dedicado un templo de forma circular.

Las supersticiones antiguas acreditaban a los gigantes la construcción de Stonehenge, bajo la creencia de que apilamientos como esos sólo podían ser removidos por el poder de un gigante -de allí el nombre de Choir-gaur, que literalmente quiere decir La Danza del Gigante.

El número completo de piedras ahora visible es de ciento nueve.



Traducción de José Antonio Hernández García

sábado, 11 de julio de 2009

Relajación

Foto: El baño de sales olorosas, Julius

"El Arte es la vida, pero con otro ritmo".
Muriel Barbery

Siguiendo algunos de vuestros consejos me estoy relajando. También en el sentido más literal del término. Meterse en una bañera caliente llena de polvos de leche (aunque no sean de burra) es, sin duda, una de las mejores maneras de hacerlo.

Aquí donde estoy yo, el agua no es un problema, así que, todas las noches -sin faltar una- me tumbo a no pensar durante al menos un cuarto de hora. Enciendo una barrita con mi incienso favorito y sin música ni luces -ni mias ni del baño-, ahí me quedo, sola con mi soledad. No necesito imaginarme un paraíso propio porque estoy en él. Noto cómo la sangre recorre dulcemente todo mi cuerpo y cómo los nervios, todos, se van aflojando uno a uno, despacito. Siento difuminarse, hasta casi desaparecer, todo lo que queda fuera de los límites de la bañera. Hasta yo misma podría escurrirme con facilidad por el desagüe, pero, voluntariamente, me quedo y dejo escapar sólo los malos pensamientos. Por fin, cuando al salir me seco, me noto otra, distinta, más ligera, lista para caer en los brazos de Morfeo.



viernes, 10 de julio de 2009

Sorda de un pie

Foto: Pie de verano, eMi


Cuando sigues el ritmo de una canción, lo llevas con una pierna --toc, toc, toc...-nunca con las dos. Por eso todos estamos "sordos de un pie", porque hay uno que no baila.

Fito de los Fitipaldis

A la Madre Teresa, que me enseñó casi todo lo que no sé

A Cristina, la última víctima de mis equivocaciones

La Madre María Teresa de Jesús nos los explicó muy clarito. Yo tendría unos 11 años y, ya fuera porque antes no había aprendido gran cosa, o porque era nueva en ese colegio, todo lo que ella decía y hacía me impresionaba. Esa venerable anciana me tomó mucho aprecio y, lo que son las cosas del querer, cuando te quieren, quieres. Así pues, aunque para la mayoría de mis compañeras era soporífera, yo la escuchaba como si el mismísimo oráculo de Delfos me hablara junto a la fuente de Castalia. Debe ser por eso que todavía recuerdo muchos de los consejos e historias que nos contaba. Es como si la oyera, como si la estuviera viendo -con su hábito inmaculadamente blanco y su voz rotunda: "Niñas, no os equivoquéis. La sinceridad no es decirle a la gente lo fea que es." Yo jamás lo habría entendido de no haber sido por esa manera tan gráfica de expresarlo.

¿Dónde está el límite de la sinceridad? ¿Hasta qué punto una debe callarse cuando está convencida de que tiene ”la verdad”? Nosotras le preguntamos y la madre Teresa nos contestó sin titubear: “Hablad sólo cuando lo que tengáis que decir sea cierto, sea necesario, no se diga para herir sino con cariño y en el momento adecuado. Si alguna de esas condiciones no se da, callad. Pero, si todas están, entonces, no lo dudéis, hablad."

Han pasado muchos años y yo recuerdo la lección pero no la aprehendí. Cometo errores siempre en el mismo punto. Me pierden las palabras y entre ellas me escondo. Saber mantener silencio y no discutir innecesariamente son los objetivos que me he propuesto para el curso 2009-2010. Si alguien tiene ejercicios que me los pase, por favor. Preferentemente busco información sobre cómo
  1. no ir más allá
  2. no sacar los pies del tiesto
  3. no meter la pata
  4. no pisar la raya
  5. saberse callar a tiempo.


miércoles, 8 de julio de 2009

Verano

Foto: Verano desde mi ventana, eMi


Mañanas de verano


Al abrir la ventana de mi estudio,
las mañanas silenciosas de verano
me saludan con su batir de alas.

El madroño y el ciprés ponen el punto y la coma.
Después, lentamente, saboreo mi café.

Dentro, el reloj, engañoso,
no marca las horas con su invernal crudeza,
más bien,
su tic tac suena a tintineo,
cubitos de hielo chocando contra una copa.

Y yo me dejo querer,
por la luz, el café, los pájaros y el ciprés.


eMi

martes, 7 de julio de 2009

El pelo de Buda

Foto: Golden Rock, Miammar, Beverly Brott

Acababa de pensarlo. Mi retoño está a punto de cumplir 16. Tiene toda la vida por delante y su independencia es ya admirable. Y, justo, mientras andaba en esas consideraciones, me dio por abrir el dominical de El País. Por casualidad, leo el artículo de Juan José Millás, Suena el teléfono, y me da por pensarlo otra vez.

Y ¿qué pasaría si un día no sonara el teléfono?

Suena el teléfono, Juan José Millás


Cuenta la leyenda que bastaría retirar un pelo de Buda que hay debajo de esa pagoda situada al borde del precipicio para que el templo y la roca se fueran al carajo (unos mil metros de caída libre), Pero lleva 2.500 años sin irse al carajo. Se dice pronto, 2.500 años de calor, de frío, de lluvias, de sequías, de temporales, de calma chicha, de granizo, de nieve, de movimientos sísmicos brutales., Pues ahí sigue, como una idea agobiante en el borde de una neurona, como una decisión indecisa; como una duda cruel. Y pasarán otros 2.500 años, con sus clemencias e inclemencias atmosféricas, con sus movimientos de tierra, con sus guerras, con sus períodos de paz, con sus desdichas y alegrías, con todo lo que ustedes quieran, y seguirá probablemente ahí, recibiendo cada día a sus devotos, que contarán a sus hijos la historia del ermitaño cascarrabias al que Buda regaló un pelo propio, una reliquia corporal que el hombre no sabía dónde esconder hasta que se le ocurrió colocarla al borde del precipicio, pisada por una roca que no sabemos cómo arrastró hasta allí y sobre la que erigió un templo que etcétera.

Dan ganas de creer en algo, aunque sea en los pelos, dan ganas de coger la mochila, decir adiós a quien corresponda y largarse a Birmania para llegar a ese lugar lleno de consonantes (Kyaikhtiyo) donde se encuentra la roca dorada. Pero según lo estás pensando suena el teléfono y han ingresado a tu madre o en el periódico no han recibido el artículo que esperaban, cualquier cosa, en fin, y te olvidas de la pagoda, y de Buda, y del pelo de Buda... Total, que no vas.


¿Y si un día dejara de sonar?

A un olmo seco


Foto: Árboles de Rugando, Julius; Árbol seco, Carlos DB



A un olmo seco, Antonio Machado

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

lunes, 6 de julio de 2009

Bordados

Bordados: María P.




A María

El arte, como reflejo de la vida que es, está condicionado por lo social, lo educativo, los hijos y el amor. Las diferentes experiencias vividas por las mujeres hacen, sin lugar a duda, que el arte realizado por ellas haya sido considerado -hasta bien avanzado el siglo XX- “distinto”, es decir, inferior.

Las mujeres, hasta no hace mucho, estaban destinadas a crecer, casarse, tener hijos y cuidar del hogar. Su entorno quedaba así muy limitado y, en consecuencia, su educación también. Cuando, tras Napoleón, en algunos lugares, se generaliza la educación, sólo las niñas nacidas en una familia de clase media o alta, con unos padres lo suficientemente concienciados como para pagar su educación, logran acceder a ella. Aún así, sólo se les enseñarán los rudimentos de la lectura y la aritmética, junto con las habilidades propiamente “femeninas”, es decir, música (para el descanso del guerrero), pintura a la acuarela (imposible pintar desnudos), cocina, buenas maneras, francés y costura.

Como parte de esa preparación las niñas debían (debíamos más bien, a mi todavía me pilló), completar al menos un par de “dechados” cuyo propósito era el de enseñarnos las técnicas básicas de la costura y el bordado. Pegado de botones, corchetes, cremalleras, elaboración de bodoques, pespuntes, dobladillos, vainicas (sencillas y dobles), bordado en petit point y punto de cruz. Letras y números de muestra que, supuestamente, nos servirían para marcar la ropa en nuestro futuro hogar.

Madres y abuelas, junto con las monjas en la escuela –sólo para niñas-, se afanaban en enseñarnos dichas labores. Nuestra dedicación no suponía gran cosa comparada con la de nuestras madres, que llegaban al matrimonio con un elaborado ajuar, completamente personalizado, compuesto de sábanas, toallas, camisones, “sostenes” y bragas . Ese ajuar era una demostración, no sólo de habilidad, sino también y sobre todo, de obediencia, paciencia y devoción familiar.

Si la mujer tenía vocación de escritora o pintora–por poner un par de ejemplos-, ni pataleando podían viajar, ni entrar en las Academias –no digamos ya, antes de la Edad Moderna, en los talleres gremiales. Conseguir la respetabilidad fuera del matrimonio era imposible. Su única valoración venía determinada por la calidad de su matrimonio y/o el número de hijos. Como resultado de esta situación, cuando la necesidad de crear se instalaba en un alma burguesa, la mujer se ocupaba de lo pequeño, lo cotidiano. Si pintaba, pintaba flores, objetos de decoración o sus animales de compañía. Si escribía, lo hacía con seudónimo. Lo que podía hacer a destajo (no tenía una prole tan numerosa como las de las clases obreras), era bordar. De ahí que éste sea el arte más cultivado por las mujeres. La división de las artes en menores y mayores no es, por tanto, en absoluto casual.

Juzguen ustedes, tras observar estas preciosidades, si el bordado es arte o artesanía.



Estrella de Diego, La mujer y la pintura del XIX español, Ensayos Arte Cátedra. Madrid, 1987
Historia del bordado
The Metropolitan Museum of New York
Labores americanas del siglo XVIII

Os recomiendo la novela de Annita Amirrezvani, The blood of Flowers (La sangre de las flores)

domingo, 5 de julio de 2009

Furtivas


Cuadro: Detalle de El Descendimiento, Rogier van der Weyden


Una furtiva lágrima de L'elixir d'amore, Gaetano Donizetti por Juan Diego Flórez


Furtivas


Yo no las dejé escapar.
Huyeron desleales y caprichosas.

Rodaron lentas y desiguales,
mostrando a la luz
su impúdica
humedad.

Aparecieron de repente,
paseándose por mis mejillas
como Pedro por su casa,
displicentes.

Secas ya, dejaron su rastro,
pegajoso y frío,
sobre la piel caliente.

Llegaron furtivas
marcando noche
y, sin consideración alguna,
empaparon mi alegría.


eMi

sábado, 4 de julio de 2009

Escuelas sin armarios




Hay procesos que son históricamente irreversibles y uno de ellos es el reconocimiento de la diversidad afectivo sexual, similar a cualquier otra diversidad fuera y dentro de la escuela. Quienes se niegan a ver esta realidad o la condenan -y hablan de "relativismo moral" y "contravalores"-, siguen asentados en la poltrona de la incomprensión o, lo que es peor, de la hipocresía. Afortunadamente, en un espacio relativamente corto de tiempo (40 años desde Stonewall), el paso adelante dado, gracias a personas como Harvey Milk (entre otros muchos), ha sido enorme y, cada año, más adolescentes dejan de culpabilizarse por algo que, cada vez más gente, ve con normalidad.

La tierra gira entorno al sol y existe la diversidad sexual. Que los perseguidores de brujas sientan vergüenza y dejen de juzgar la vida de los demás.



Por una escuela sin armarios y una educación que valore la diversidad
.



jueves, 2 de julio de 2009

Serenata de cualquier lugar

Fotos: Walking in the morning, Dirk Delbaere, The sunshine, The moonlight, Your hometown, Kiko, Love will tear us apart, Malla_mi


San Diego Serenade, Tom Waits


I never saw the morning til I stayed up all night
I never saw the sunshine til you turned out the light
I never saw my hometown until I stayed away too long
I never heard the melody, until I needed a song.

I never saw the white line, til I was leaving you behind
I never knew I needed you til I was caught up in a bind
I never spoke i love you til I cursed you in vain,
I never felt my heartstrings until I nearly went insane.

I never saw the east coast til I move to the west
I never saw the moonlight until it shone off your breast
I never saw your heart til someone tried to steal,
Tried to steal it away
I never saw your tears until they rolled down your face.