domingo, 26 de julio de 2009

La catedral de Chichester

Fotos: Exteriores y bóveda de la catedral de Chichester, Julius y eMi

"Lo que sobrevivirá de nosostros es el amor"

Philip Larkin, Una tumba en Arundel


En la bellísima catedral de Chichester, con más de 900 años de antiguedad, se encuentran algunas interesantes piezas de arte contemporáneo. La más destacable es quizás esta vidriera de Marc Chagall, instalada en 1978 e inspirada en el salmo 150 del Levítico.


Fotos: Chagall's Window, Julius


Let everything that has breath praise the Lord
Let every creature under God's sun praise the Lord
Let all the mountains, let all the valleys
Let all the hillsides sing of His glory
Let everything that has breath praise the Lord
Israel had a war to fight but the Lord showed them the secret
He said the battle this day is mine, but you must listen how to do it
Put your singers first in front of the rest
Let them praise and sing to me
And you will see the salvation of your God
And watch your enemies flee
Paul and Silas were thrown in jail
For preaching the gospel of Christ
Though in chains they praised His name singing songs in the night
Just then an earthquake shook the place and the chains and the doors were loosened
Then the jailer ran in scared to and that day he found salvation

(Letra de una canción gospel basada en en Salmo 150)

También contemporáneos son dos tapices de colores brillantes, uno de John Piper y otro, menos famoso, pero, en mi opinión, más espectacular de Úrsula Benker-Schirmer.



Mención aparte se merece este relieve en una jamba de la puerta principal (bueno, algún día será considerado como se merece).


Sin embargo, una de las piezas que más me gustó es la tumba de Richard Fitzalan Earl of Arundel y su esposa Eleonor, que inspiró el bello poema de
Philip Larkin (An Arundel Tomb)
.


Foto: Detalle del sepulcro de Arundel, Julius


Foto de autor desconocido (tomada de Wipedia)


viernes, 24 de julio de 2009

Joan Manuel Serrat, De cartón piedra


Foto: De cartón piedra, eMi

Happy Birthday to you


Foto: Jara saltando de alegría, eMi

miércoles, 22 de julio de 2009

La sonrisa de David Helfgott


Foto: David Helfgott con su esposa, Gillian, poco antes de casarse en 1984




"You know, it's very-very important that you have a smile on your face. Always be happy, happy, happy!"

David Helfgott

Desde que en 1997 vi la película Shine, quedé prendada de este concierto para piano nº3 que Rachmaninov compuso hace ya un siglo. Según los expertos, es uno de los conciertos más endiabladamente difíciles que un pianista pueda interpretar. No me habría sorprendido que llevara a la locura a David Helfgott, pianista cuya vida queda reflejada en esa película, dirigida por el también australiano Scott Hicks. Sin embargo, en contra de lo que refleja la película, ni el concierto, ni su "despótico" padre provocaron la enfermedad de David Helfgott. Parece, según señala su hermana Margaret en su obra Out of Tune, que se trata de una enfermedad genética heredada de una tía.

Helfgott significa "Con la ayuda de Dios", pero David se encontró con la ayuda de Gillian, su segunda esposa, con la que comparte su vida en la actualidad. Gillian, aunque no le curó su enfermedad, le devolvió el placer de tocar después de más de una década separado del piano por recomendación médica. ¿Cuál es su enfermedad? Parece una variante de autismo, pero nadie lo sabe con seguridad. Todo indica que, a pesar de su dificultad para verbalizar -repite las palabras y habla muy deprisa como si fuera hiperactivo-, es perfectamente consciente de lo que le rodea.

Todavía hoy, sigue dando conciertos y deben ser muy especiales, o al menos eso es lo que se deduce de los comentarios realizados por la gente que ha tenido la fortuna de asistir a alguno de ellos. Es frecuente que se equivoque, se salte sistemas completos de la partitura, se levante después de cada pieza para saludar
y dar la mano al público desde el mismo escenario, además de hablar consigo mismo y tararear las piezas mientras las toca; pero, nada de eso frena las pasiones que despierta en su audiencia. Algunos críticos musicales sólo se explican tanto éxito por la atracción que provoca la combinación de locura y genialidad. Y, lo que es peor, acusan a su esposa de explotar el tirón mediático aprovechando la popularidad de la película. Sin embargo, hay algo que me libra de juzgar mal a Gillian. Por lo visto, David Helfgott exhibe permanentemente una gran sonrisa.



Página oficial de David Helfgott

Su biografía en la Wikipedia


Vuelvo a publicar esta entrada porque acabo de recibir un email de Gillian Helfgott contestando a otro que le había enviado yo para que supieran de este post. Me ha parecido un detalle tan lindo que he querido compartirlo con vosotros.

Gillian Helfgott para usuario
mostrar detalles 05:17 (hace 5 horas) Responder


Dear eMilia

Thank you for your email and kind words, and we do hope that at some time in the future we will get to Spain again for David to perform

We were very touched that you had put the photo of the two of us on the web.

With warmest greetings.

Gillian and David


martes, 21 de julio de 2009

Vestidos de domingo

Foto: Vestido de domingo, eMi


Allá por el s. IV, Constantino cambió el día de descanso obligatorio, que los judíos disfrutaban el sábado, al domingo. Quedó prohibido trabajar ese día y, desde entonces, se convirtió en una jornada dedicada a cultivar la religiosidad.

Cuando yo era pequeña, las madres nos solían vestir con nuestras mejores galas para ir a misa de domingo. Después, al salir de la Iglesia, quienes vivían en una localidad mediana o pequeña, paseaban por la calle Mayor o alguna otra calle principal, con el fin de ver y, sobre todo, dejarse ver. En Madrid, en cambio, los domingos soleados, eran los propicios para tomar el vermut con los vecinos, mientras que nosotros,  la chiquillería, pese a las aseguradas reprimendas, ensuciábamos nuestros primorosos vestidos.

Hoy, los días de guardar siguen siendo sagrados, pero por diferente motivo. Son los únicos días en los que desconecto el despertador y lo último que deseo es tenerme que poner "ropa de domingo". Adoro quedarme en casa sin hacer nada de provecho o bien salir a no hacer nada... de provecho.

Aquellos días de domingo, de agua de colonia, zapatos de charol y cintas en el pelo, pertenecen a un pasado, que, más que pasado, es ya otra vida.

lunes, 20 de julio de 2009

The Party, Blake Edwards

El Guateque es una de esas películas que no te dejan indiferente. O te partes de la risa con ella o sales del cine con cara de "pero-esto-qué-es". Obviamente, pertenezco al primer grupo, de hecho, lloré tanto con ella, que merece estar en este apartado de "Películas que disfruté llorando". Vista 40 años después, reconozco que no es tan hilarante como la recordaba. En cambio, me identifico, ahora más que nunca, con el protagonista, un menos que mediocre actor hindú -interpretado por el inefable Peter Sellers. Su desubicación en una fiesta de ricos americanos me recuerda mi propio "descoloque" cuando se juntan muchas personas cuyo nexo común es prácticamente ninguno.
Peter Sellers nació en Southsea, en 1925, en esta casa, casi por casualidad.
Foto: Peter Seller's birthplace, eMi


Murió en julio de 1980, año en que fallecieron entre otros:

Enero: Cecil Beaton, fotógrafo
Febrero: Leslie Welch, el "hombre memoria"
Marzo: Jesse Owens, atleta
Abril: Alfred Hitchcock, director de cine y Jean Paul Sartre, filósofo
Mayo: Tito, Presidente de Yugoslavia
Junio: Henry Miller, escritor
Julio: Shah de Iran
Noviembre: Steve McQueen, actor y Mae West, actriz
Diciembre: John Lennon, "Beatle"


sábado, 18 de julio de 2009

Stonehenge

Foto: Stonehenge, Julius

Cuadro: Stonehenge, William Turner (c.1825-1828)


En el siglo XIX Stonehenge se convirtió en una obsesión para todo tipo de artistas. Estas enigmáticas ruinas fueron estudiadas e inspiraron a un gran número de escritores y todo tipo de artistas.

Entre las obras literarias en las que aparece Stonehege, quizás el texto más famoso es el de Thomas Hardy, cuando, al final de Tess of the D'Ubervilles (1891) se describe el lugar al que llegan por casualidad los protagonistas, Angel and Tess, en su huida.



Edgar Allan Poe escribió, Stonehenge, la danza del gigante, fiel reflejo de lo que puede verse aún hoy:


El apilamiento denominado Stonehenge es un conjunto de piedras verticales y horizontales en la planicie de Salisbury, en Inglaterra, al que se considera vestigio de un antiguo templo druídico. Dada su singularidad, y considerando el misterio de su origen y localización, ha despertado más sorpresa y curiosidad que cualquier otra reliquia antigua de la Gran Bretaña.

Se encuentra situada cerca de dos millas justo al oeste de Amesbury, y a siete al norte de Salisbury, en Wiltshire. Cuando se le ve a distancia, parece un objeto pequeño e insignificante, pues su volumen y su perfil se pierden en el extenso espacio que lo rodea; incluso cuando se le examina más cercanamente, no logra llenar las expectativas de quien lo visita con exagerada predisposición. Para apreciar esta maravilla británica debe vérsele con la mirada del artista y contemplársele con un intelecto provisto del conocimiento histórico y arqueológico.

Stonehenge, a pesar de lo mucho que se ha dicho en sentido contrario, es completamente distinto a cualquier otro monumento de los que hoy quedan en Europa. Muchas de sus piedras han sido cortadas en escuadra o talladas como por arte; y encima del círculo externo se han colocado series continuas de bloques cuadrangulares que se superponen a los bloques verticales y dejan ver hendiduras y dentelladas, o cavidades regulares en los bloques transversales, que proyectan rasgos sobre los perpendiculares. Casi todos los demás ejemplos de círculos druídicos están hechos de piedras en bruto no talladas, y no están encimadas.

Nuestro grabado representa la actual apariencia de Stonehenge -un confuso montón de piedras enhiestas y caídas. Su disposición original, sin embargo, puede ser rápidamente captada. Por la situación y la condición de las que aún están en pie, y por los elementos que yacen caídos, estamos en posibilidad de juzgar el número y el sitio de las que han sido removidas.

El conjunto consiste en dos hileras circulares y otras dos filas o líneas curvas de piedras, cuyas formaciones y posiciones pueden inferirse fácilmente. Las piedras transversales o superpuestas yacen alrededor en un orden continuo del círculo exterior, y cinco bloques similares están encima de otros diez de la tercera hilera. El conjunto está rodeado por una acequia y un montículo de tierra, comunicados por otras tres piedras. El promontorio no excede los quince pies de altura y está en el exterior de la acequia. Esta línea circular parece tener una afilada entrada por el lado noreste, que está claramente señalada por sendos bancos y acequias, y ha sido denominada La Avenida. Al aproximarse a Stonehenge por esta dirección, nos topamos primeramente con una inmensa piedra sin labrar llamada El talón del fraile, que ahora se encuentra inclinada y mide aproximadamente diez y seis pies de altura. Justo al empezar el promontorio yace otra piedra en el suelo, mide veintiún pies y dos pulgadas de largo, y se localiza a unos cien pies de la piedra antes mencionada, a la misma distancia hacia afuera del círculo extremo. Cada megalito superpuesto en este círculo presenta dos hendiduras visibles correspondientes a dos bordes en la parte superior de cada bloque vertical. Las superpuestas se juntan así para formar una serie continua de arquitrabes. Las piedras del círculo interno son mucho más pequeñas e irregulares que las del externo. Dentro de estos dos círculos hay dos hileras internas de piedras, una de las cuales constituye la porción más grande de Stonehenge. Cada fila está integrada por cinco diferentes trilitos -un trilito consiste en una piedra transversal encima de dos verticales. El desarrollo aquí parece ser el mejor. La fila interior llama inmediatamente la atención y está integrada por diecinueve piedras verticales sin ninguna sobrepuesta transversalmente, e inclinadas todas de manera piramidal. La más perfecta de ellas mide siete pies y medio de altura. La Piedra del Altar, como normalmente se le llama, yace al ras de la tierra y serviría como tal en el templo. El número total de piedras del que se componía Stonehenge era, según el plano y los cálculos del Dr. Smith, de ciento veintinueve. Algunas de éstas eran de arenisca compacta y otras de arcilla fina, entremezcladas con arena negra, feldespato, cuarzo, clorita, algo de esquisto de silicio o esquisto de argilácea, y algo del llamado cuerno rocoso. La Piedra del Altar es de caliza gris.

Respecto de la historia de estos extraordinarios monumentos existen pocos antecedentes confiables. El recuento más antiguo lo consigna Nenio, quien vivió en el siglo octavo y afirmaba que los megalitos fueron erigidos por los bretones para rememorar una masacre que tuvo lugar en ese punto. Las Tríadas Históricas de Gales refieren su origen a la misma causa. Camden llama demencial a la estructura, pero no dice nada para avalar su observación. Los autores modernos han sido profusos en la especulación, pero nada más. La opinión general parece estar a favor de un templo druídico. El reverendo James Ingram supone que ha sido un cementerio pagano. Los comentarios de Borlase señalan que el trabajo de Stonehenge debe de haber sido producto de una nación grande y poderosa, y no de una comunidad limitada de sacerdotes. La grandeza del diseño, la lejanía de los materiales, la prolijidad con la que necesariamente debieron asistir tales empresas, todo demuestra que una construcción como ésa era fruto de la paz y la religión. Bryant, cuya autoridad consideramos superior a cualquiera, desacreditó por completo la teoría druídica.

Pueden permitírsenos concluir este breve artículo con un extracto del historiador griego Diódoro Sículo, y dejamos la aplicación del pasaje al criterio o la imaginación de nuestros lectores:

Entre los autores de la antigüedad, Hecateo y algunos otros relatan que hay una isla en el océano, frente al Redaño Céltico, cuya dimensión no es inferior en tamaño a Sicilia, que queda hacia el norte y fue habitada por hiperbóreos, que son llamados así porque viven más allá del viento del norte. La tierra es excelente y fecunda, y la cosecha se recoge dos veces al año. La tradición dice que Latona nació aquí y, por consiguiente, Apolo fue adorado antes que cualquier otra deidad. A él también está dedicado un templo de forma circular.

Las supersticiones antiguas acreditaban a los gigantes la construcción de Stonehenge, bajo la creencia de que apilamientos como esos sólo podían ser removidos por el poder de un gigante -de allí el nombre de Choir-gaur, que literalmente quiere decir La Danza del Gigante.

El número completo de piedras ahora visible es de ciento nueve.



Traducción de José Antonio Hernández García

sábado, 11 de julio de 2009

Relajación

Foto: El baño de sales olorosas, Julius

"El Arte es la vida, pero con otro ritmo".
Muriel Barbery

Siguiendo algunos de vuestros consejos me estoy relajando. También en el sentido más literal del término. Meterse en una bañera caliente llena de polvos de leche (aunque no sean de burra) es, sin duda, una de las mejores maneras de hacerlo.

Aquí donde estoy yo, el agua no es un problema, así que, todas las noches -sin faltar una- me tumbo a no pensar durante al menos un cuarto de hora. Enciendo una barrita con mi incienso favorito y sin música ni luces -ni mias ni del baño-, ahí me quedo, sola con mi soledad. No necesito imaginarme un paraíso propio porque estoy en él. Noto cómo la sangre recorre dulcemente todo mi cuerpo y cómo los nervios, todos, se van aflojando uno a uno, despacito. Siento difuminarse, hasta casi desaparecer, todo lo que queda fuera de los límites de la bañera. Hasta yo misma podría escurrirme con facilidad por el desagüe, pero, voluntariamente, me quedo y dejo escapar sólo los malos pensamientos. Por fin, cuando al salir me seco, me noto otra, distinta, más ligera, lista para caer en los brazos de Morfeo.



viernes, 10 de julio de 2009

Sorda de un pie

Foto: Pie de verano, eMi


Cuando sigues el ritmo de una canción, lo llevas con una pierna --toc, toc, toc...-nunca con las dos. Por eso todos estamos "sordos de un pie", porque hay uno que no baila.

Fito de los Fitipaldis

A la Madre Teresa, que me enseñó casi todo lo que no sé

A Cristina, la última víctima de mis equivocaciones

La Madre María Teresa de Jesús nos los explicó muy clarito. Yo tendría unos 11 años y, ya fuera porque antes no había aprendido gran cosa, o porque era nueva en ese colegio, todo lo que ella decía y hacía me impresionaba. Esa venerable anciana me tomó mucho aprecio y, lo que son las cosas del querer, cuando te quieren, quieres. Así pues, aunque para la mayoría de mis compañeras era soporífera, yo la escuchaba como si el mismísimo oráculo de Delfos me hablara junto a la fuente de Castalia. Debe ser por eso que todavía recuerdo muchos de los consejos e historias que nos contaba. Es como si la oyera, como si la estuviera viendo -con su hábito inmaculadamente blanco y su voz rotunda: "Niñas, no os equivoquéis. La sinceridad no es decirle a la gente lo fea que es." Yo jamás lo habría entendido de no haber sido por esa manera tan gráfica de expresarlo.

¿Dónde está el límite de la sinceridad? ¿Hasta qué punto una debe callarse cuando está convencida de que tiene ”la verdad”? Nosotras le preguntamos y la madre Teresa nos contestó sin titubear: “Hablad sólo cuando lo que tengáis que decir sea cierto, sea necesario, no se diga para herir sino con cariño y en el momento adecuado. Si alguna de esas condiciones no se da, callad. Pero, si todas están, entonces, no lo dudéis, hablad."

Han pasado muchos años y yo recuerdo la lección pero no la aprehendí. Cometo errores siempre en el mismo punto. Me pierden las palabras y entre ellas me escondo. Saber mantener silencio y no discutir innecesariamente son los objetivos que me he propuesto para el curso 2009-2010. Si alguien tiene ejercicios que me los pase, por favor. Preferentemente busco información sobre cómo
  1. no ir más allá
  2. no sacar los pies del tiesto
  3. no meter la pata
  4. no pisar la raya
  5. saberse callar a tiempo.


miércoles, 8 de julio de 2009

Verano

Foto: Verano desde mi ventana, eMi


Mañanas de verano


Al abrir la ventana de mi estudio,
las mañanas silenciosas de verano
me saludan con su batir de alas.

El madroño y el ciprés ponen el punto y la coma.
Después, lentamente, saboreo mi café.

Dentro, el reloj, engañoso,
no marca las horas con su invernal crudeza,
más bien,
su tic tac suena a tintineo,
cubitos de hielo chocando contra una copa.

Y yo me dejo querer,
por la luz, el café, los pájaros y el ciprés.


eMi