Fado. Fado ¿por qué?
domingo, 6 de enero de 2013
martes, 1 de enero de 2013
Feliz Año Nuevo
Como todo los años por estas fechas, he estado reflexionando, pensando cómo quiero construirme en este nuevo año (de renovación, que dice Mariajo). No son unos meros deseos perezosos, sino, más bien, un conjunto de intenciones que trataré de hacer realidad.
Y, aunque tardísimo, quiero desearte, para este recién estrenado 2013, lo mismo que me deseo a mí misma. Así pues...
...que en el 2013...
...vivas con un propósito,
escuches con atención,
continúes aprendiendo,
festejes a tu círculo mágico,
elijas sin miedo a equivocarte,
compartas tus emociones sin lamentarte,
juegues con el abandono propio de los niños,
te atrevas a hacer algo distinto de vez en cuando,
Comprendas que está en la naturaleza del escorpión picar,
...y no llegues tarde a ninguna parte.
martes, 4 de diciembre de 2012
No pido más
Vida retirada de Fray Luis de León (fragmento)
Vivir quiero conmigo,
gozar quiero del bien que debo al cielo,
a solas, sin testigo,
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas, de recelo.
sábado, 10 de noviembre de 2012
Limón del olvido
Foto: Te de nube con limón de sol i luna
Después de todo de Rodolfo Serrano
Después de todo, ya no te echo de menos.
Porque eso es lo que pasa cuando el alma
se acostumbra
a la ausencia de un cuerpo.
Y sólo queda
esa melancolía de los viejos amantes,
cuando apenas consiguen
recordar cómo era
la caricia gloriosa, el temblor delicado
de un vientre, una palabra,
el gusto a la saliva
y esa muerte pequeña de cada madrugada.
Estoy hecho a tu ausencia. Lo mismo que si fuera
la tarea diaria para ganar el beso.
Igual que si estuviera
esperando unos labios sin parada.
Como si entrara en bares
donde sirven
el calor de tu piel con un chorrito
del limón del olvido.
Sabiendo que ya nada ha de juntarnos
el nombre y apellido de tu carne
con el hueso sin letras de mi cuerpo.
Ya no te echo de menos.
Sólo siento
de corazón en cuando
una suave nostalgia,
el miedo a que no seas.
Y entonces te recreo. ¿Cómo era,
tu blusa y tu sonrisa?
Si acaso, sueño mío, en este instante
añoro a una mujer
que no sé si existió. Y que no importa.
domingo, 4 de noviembre de 2012
Sábado sabadete
Foto: Amanitas muscarias de Amaya Quirós (la abeja reina)
A veces el cuerpo nos da la señal. Nos dice que ya es hora de iniciar la reconciliación con el pasado si queremos que algo cambie en el futuro. Nos recuerda que el presente se va, se lo lleva el tiempo -en patines y cuesta abajo, en palabras de Bebe.
Por desgracia, he comprobado -ya más de unas cuantas veces- cómo, cuando no me detengo a disfrutar y reponer el sueño y las energías derrochadas, son los malestares, las enfermedades, (afortunadamente, hasta ahora sin importancia) las que me detienen.
Esos cinco minutos "nada más", que son de más, consumidos en cada tarea por el hecho frecuente de no estar plenamente en el presente, unidos a esa exigencia estéril de perfección en casi todo lo que emprendo, acaban fundiéndose en varias horas a la semana que se acumulan como las cantidades pequeñas en el ticket del súper. Una semana con otra, se convierten en una losa que se me cae encima cuando menos lo necesito, obligándome así a hacer lo que no hice: Parar para repostar.
Por algo los sábados y los domingos son santos para según que creyentes. Para mí, que soy una irreductible incrédula, ambos días son divinos porque me proporcionan el tiempo "sabático" para renovarme por dentro y por fuera, para regocijarme y reconciliarme con la rutina diaria. Son los momentos en los que mi alma baila un tango con mi cuerpo dejando de serme una total desconocida.
Sí, lo tengo probado, cuando consigo entrar en una burbuja no estallada de tiempo, de repente, mi vida suena, se palpa y huele distinta y la vida comienza, mágicamente, a coserse sola y es entonces cuando... las oportunidades y coincidencias afloran como las setas después de la lluvia.
Por desgracia, he comprobado -ya más de unas cuantas veces- cómo, cuando no me detengo a disfrutar y reponer el sueño y las energías derrochadas, son los malestares, las enfermedades, (afortunadamente, hasta ahora sin importancia) las que me detienen.
Esos cinco minutos "nada más", que son de más, consumidos en cada tarea por el hecho frecuente de no estar plenamente en el presente, unidos a esa exigencia estéril de perfección en casi todo lo que emprendo, acaban fundiéndose en varias horas a la semana que se acumulan como las cantidades pequeñas en el ticket del súper. Una semana con otra, se convierten en una losa que se me cae encima cuando menos lo necesito, obligándome así a hacer lo que no hice: Parar para repostar.
Por algo los sábados y los domingos son santos para según que creyentes. Para mí, que soy una irreductible incrédula, ambos días son divinos porque me proporcionan el tiempo "sabático" para renovarme por dentro y por fuera, para regocijarme y reconciliarme con la rutina diaria. Son los momentos en los que mi alma baila un tango con mi cuerpo dejando de serme una total desconocida.
Sí, lo tengo probado, cuando consigo entrar en una burbuja no estallada de tiempo, de repente, mi vida suena, se palpa y huele distinta y la vida comienza, mágicamente, a coserse sola y es entonces cuando... las oportunidades y coincidencias afloran como las setas después de la lluvia.
domingo, 28 de octubre de 2012
viernes, 26 de octubre de 2012
El laberinto
El laberinto de Cristina Maya
Cómo romper
la cáscara del tiempo,
enredada en la entraña
del pasado...
Cómo salir, soltar la amarra
de ese espacio compacto
del recuerdo...
Soy la misma
que refleja su imagen
en la memoria ajada
de los días.
La que adopta
una máscara idéntica
y repite el vestuario
de la escena.
La que viaja y regresa
por el mismo camino
hasta la orilla.
La que al cerrar los párpados
refleja sus sueños
en la pupila inerte
de la noche.
La que vive el amor y el desamor
y repite por siempre
la historia circular
del laberinto.
miércoles, 3 de octubre de 2012
Envejecer
Foto: Daguerrotipo de Lauratalcual
Envejecer de Silvina Ocampo
Envejecer también es cruzar un mar de humillaciones cada día;
es mirar a la víctima de lejos, con una perspectiva
que en lugar de disminuir los detalles los agranda.
Envejecer es no poder olvidar lo que se olvida.
Envejecer transforma a una víctima en victimario.
Siempre pensé que las edades son todas crueles,
y que se compensan o tendrían que compensarse
las unas con las otras. ¿De qué me sirvió pensar de este modo?
Espero una revelación. ¿Por qué será que un árbol
embellece envejeciendo? Y un hombre espera redimirse
sólo con los despojos de la juventud.
Nunca pensé que envejecer fuera el más arduo de los ejercicios,
una suerte de acrobacia que es un peligro para el corazón.
Todo disfraz repugna al que lo lleva. La vejez
es un disfraz con aditamentos inútiles.
Si los viejos parecen disfrazados, los niños también.
Esas edades carecen de naturalidad. Nadie acepta
ser viejo porque nadie sabe serlo,
como un árbol o como una piedra preciosa.
Soñaba con ser vieja para tener tiempo para muchas cosas.
No quería ser joven, porque perdía el tiempo en amar solamente.
Ahora pierdo más tiempo que nunca en amar,
porque todo lo que hago lo hago doblemente.
El tiempo transcurrido nos arrincona; nos parece
que lo que quedó atrás tiene más realidad
para reducir el presente a un interesante precipicio.
domingo, 2 de septiembre de 2012
Pájaros en la cabeza
Fotomontaje: Dama con abanico y pájaros en la cabeza de eMi
"Son muchos, pequeños y variados. Y no son mudos, ciertamente, ni perezosos."
Jaume Fusté
viernes, 31 de agosto de 2012
Once in a blue moon
Foto: La luna vista desde la NASA
Disfrutar
de una luna azul es un fenómeno que
tiene lugar unas 40 veces en un siglo, es decir, "once in a blue
moon" -muy de tarde en tarde- y este mes disfrutamos de una de ellas.
El
concepto de "luna azul", aunque discutible, significa que en un mes
se producen dos plenilunios. Este agosto tuvimos el
primero el día 1. Hoy gozaremos del segundo. Quizás la luna no se vea azul (o sí,
si las condiciones atmosféricas lo propician), pero, en todo caso, por fuerza
será auspicioso. De hecho, en muchas culturas se practican rituales mágicos
para favorecer la toma de decisiones, ya que se considera éste un momento excelente
para plantearse nuevos propósitos (como acabar
con situaciones que no tienen futuro) y así cambiar el rumbo de nuestras vidas.
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